Energía y Rendición de Cuentas, A.C.
El
pasado 15 de julio se dio a conocer el resultado de la primera fase de
licitaciones de la Ronda Uno.
Energía y Rendición de Cuentas, A.C., en
su presentación celebrada un día antes, se planteó el cuestionamiento
sobre si la Ronda Uno sería un fracaso en puerta. Los acontecimientos
ocurridos confirmaron esta suposición.
Con sólo dos
bloques adjudicados de los catorce originalmente ofertados, llana y
sencillamente se puede decir que la Ronda Uno empezó con un rotundo
fracaso.
Se presentaron nueve ofertas licitantes, cinco
ofertas individuales y las restantes cuatro en consorcio. Es necesario
recordar que los nueve licitantes que llegaron a la fase final de esta
primera licitación eran principalmente empresas petroleras
independientes y de tamaño intermedio. La mayoría de las grandes
empresas petroleras no mostró interés siquiera en cumplir con la
precalificación para poder presentar ofertas de la Ronda Uno, y de
aquellas que fueron precalificadas, sólo ENI y Statoil presentaron
oferta en la etapa final
EnergíaRC advirtió que los
cambios en la tendencia de precios del mercado internacional de
hidrocarburos, así como distintas decisiones de las autoridades en
materia energética, ponían en entredicho la capacidad del Estado
Mexicano de cumplir con las proyecciones sobre la captación de inversión
y de garantizar condiciones favorables a los proyectos de inversión
hechos originalmente, y que fueron utilizados como propaganda y
argumentos principales durante el proceso legislativo que les dio
origen.
La Secretaría de Energía había estimado que
durante esta primera fase de la Ronda Uno se adjudicaran entre cuatro y
siete bloques, es decir entre el 30% y 50% de los catorce bloques
petroleros disponibles. Sin embargo, con los resultados dados a conocer
sólo se alcanzó a adjudicar el 14 por ciento de los mismos,
correspondiente a los bloques 4 y siete, que fueron ganados por el
consorcio conformado por Sierra Oil and Gas, Talos Energy y Premier Oil.
Los dos escenarios previstos en la presentación de
Energía y Rendición de Cuentas se cumplieron: no hubo condiciones para
que PEMEX participara en las licitaciones de la Ronda Uno –ni
siquiera presentó ofertas– y con las licitaciones anunciadas no se
alcanzó la inversión esperada por las autoridades mexicanas.
¿Cuál
será la respuesta de las autoridades mexicanas ante estos hechos? No
sería remoto que a raíz de estos primeros resultados, se revisaran los
términos fiscales, las garantías financieras y corporativas exigidas y
se disminuyera el nivel de las ofertas mínimas para las fases
subsecuentes de licitaciones. Cualquiera de estas tres opciones,
representaría evidentemente un incremento a los incentivos de los
grandes capitales en detrimento de la industria energética nacional
porque significaría que buscarían compensar el insuficiente nivel de los
futuras licitaciones rematando las reservas petroleras del país.
El
fracaso de la Ronda Uno, aunado a la erosión inducida a Petróleos
Mexicanos por la Reforma Energética, así como a la creciente
probabilidad de que la petrolera mexicana declare en meses próximos que
no cuenta con la capacidad de ejecutar los proyectos previstos en los
bloques que le fueron asignados en la Ronda cero, nos lleva a la
conclusión de que la Reforma Energética ha fracasado.
El
desmantelamiento progresivo de Pemex, que le impidió participar en la
Ronda Uno, y ahora el fracaso de las licitaciones, generan condiciones
poco prometedoras para el cumplimiento de los propósitos de la Reforma
Energética. Recordemos que el discurso oficial garantizaba un incremento
de la producción de petróleo y de gas, y que con el objetivo de no
mermar la renta petrolera se permitiría la participación privada.
Al
no cumplirse estos primeros objetivos, se compromete seriamente la
expansión de la producción nacional y la restitución de las reservas. Se
disminuye inclusive la capacidad del Estado para llevar a cabo los
proyectos de largo y mediano plazo como son los previstos por el Fondo
Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo, y demás
mecanismos puestos en marcha para garantizar el desarrollo futuro de
nuestro país.
En este contexto, es indispensable abrir
un debate nacional que esclarezca cuál es la ruta a seguir. La seguridad
y el futuro energéticos de México están en riesgo. La Administración
Federal en turno ha diseñado un esquema fallido, inviable. Energía y
Rendición de Cuentas hace un llamado a la ciudadanía a participar en el
debate nacional que se deberá emprender con el objetivo de configurar un
rediseño que corrija los errores ya denunciados.