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jueves, 24 de julio de 2014

#ReformaEnergetica Hidrocarburos

¿Goodbye Pemex?
Pablo Gómez

Ningún país pobre pudo crear una sociedad relativamente rica con sólo producir petróleo. México no ha sido la excepción pues hasta ahora se encuentra por encima del índice de pobreza mundial, para vergüenza de muchos mexicanos. Pero un país que tiene petróleo al menos puede tener soberanía en la materia y decidir sobre el uso de los excedentes económicos que en tiempos recientes genera la producción y venta del energético. México dejará de asumir esa responsabilidad durante el tiempo en que dure en vigencia la reforma de Peña Nieto.

Lo que se quiere imponer no es nada sencillo pero tampoco será perdurable. La riqueza mexicana de energéticos es tan potencialmente grande que habrá tiempo para que la reforma privatizadora pueda ser revertida con el simple argumento que brinde el hacer bien las cuentas. Jamás podrá un contrato o concesión dar más dinero a un Estado que la explotación directa del recurso natural. Eso lo sabe cualquier idiota en el mundo entero. Entonces, estamos frente a una cuestión de capacidad como país y de tiempo de un gobierno. Según Peña Nieto, en unos cuantos años tan sólo el Golfo podría brindar un millón de barriles diarios adicionales, sobre los cuales el gobierno podría cobrar derechos en cantidad ahora no determinada pero supuestamente mayor a la que Pemex podría brindar si tuviera que organizarlo todo. Así, el problema es Pemex, organismo que habría que convertir en concurrente menor de la industria petrolera abriendo el camino a las trasnacionales expropiadas en 1938. Por eso se consolidará también el pasivo laboral de Pemex para imponer el sistema de retiros individuales y de administración privada.

De acuerdo con el proyecto de Peña, el gobierno podrá administrar directamente la asignación de campos, es decir, de yacimientos, a favor de cualquier empresa. Ya se sabe que las trasnacionales ofrecerán siempre mayor rapidez en la ejecución de las obras, lo cual es lo que más importa para el gobierno actual, persuadido –según dice—de que el petróleo crudo va a dejar de ser tan caro como ahora en el mercado mundial. Pero también se quiere entrar al callejón del llamado hidrocarburo no convencional cuya tecnología de producción no conoce Pemex: se trata de una industria prohibida en un número creciente de países pero que a Peña le urge inaugurar en el norte de México donde menos agua tenemos.

En lugar de reformar Pemex para combatir su corrupción que tanto daño ha hecho, para incrementar su capacidad industrial y para generar la ingeniería que México requiere, el gobierno ha decidido empezar su eliminación con el imprescindible y entusiasta apoyo de Acción Nacional que nació a raíz de la expropiación de 1938. Esta ya no es una victoria moral de la derecha sino una a secas aunque 75 años más tarde.

La respuesta de la izquierda es la correcta: buscar que el pueblo vote y decida. El planteamiento es incuestionable en todos sus aspectos por más que los trapecistas del derecho han de tomar la palabra para tratar de hacer bolas a quien se deje. Estas son cosas que deben ser decididas por la ciudadanía tanto como la elección de gobernantes y legisladores. No se trata solamente de una reversa histórica sino del peor negocio que puede hacer un país con sus recursos nacionalizados, la peor entrega de algo que ya se tiene. La cuestión no se reduce a Pemex sino que se renuncia a ejercer soberanía energética, se proclama a los cuatro vientos la incapacidad para resolver grandes problemas y se quiere convencer a los mexicanos de que son un pueblo inepto.


viernes, 24 de enero de 2014

GSA asunto crítico: La fracturación hidráulica

 

El fracturamiento hidráulico es un procedimiento tecnológico utilizado en el desarrollo de los recursos de gas natural y petróleo. Se utiliza comercialmente desde la década de 1940, sólo relativamente recientemente se ha utilizado para extraer gas y petróleo de shale y otros tight reservas.

Desarrollo de un costo más bajo, los fluidos de fracturamiento más eficaces, con la perforación de pozos horizontales y de imágenes del subsuelo, creó un avance tecnológico que es responsable en gran medida el aumento de la producción nacional de gas de shale en los últimos años y ya para el tight gas. 

El uso continuado de la fracturación hidráulica se puede esperar, dado que las proyecciones de futuro del gas de shale y las contribuciones de tight gas en la producción de gas total de EE.UU. a menos que esté prohibido o reemplazado por otras tecnologías. El fracturamiento hidráulico se ha expandido el desarrollo de petróleo y gas a las nuevas áreas de los Estados Unidos como a nivel internacional, incluyendo Canadá, Australia y Argentina.

En contraste, algunos gobiernos han limitado el uso de la fracturación hidráulica. Por ejemplo, Sudáfrica levantó recientemente una moratoria, Estado de Nueva York tiene una moratoria, y Francia ha prohibido su uso.

El fracturamiento hidráulico se ha convertido en una cuestión de política pública muy polémico debido a las preocupaciones sobre los efectos ambientales y sanitarios de su utilización. ¿Cuáles son los riesgos ambientales de la fracturación hidráulica? ¿Cuáles son los riesgos para la salud de los productos químicos inyectados en el suelo? ¿Va a llevar el agua necesaria para la producción de alimentos y las ciudades? ¿Se desencadenan los terremotos? ¿Tiene la expansión de esta tecnología a los combustibles fósiles implica un menor compromiso con la tecnología de energía renovable?


Figure 1. Drilling into Marcellus Shale (Google Images)